El presidente de Chile, José Antonio Kast, puso nuevamente en agenda el fortalecimiento de la industria naval del país durante una visita a las instalaciones de Asenav, en Valdivia, en un momento en que Chile avanza en la planificación para renovar las capacidades de superficie de la Armada.
La visita se produce mientras el país analiza distintas alternativas para definir al futuro socio tecnológico que participará en el programa de nuevas fragatas para la Armada de Chile. Entre las empresas que han cobrado protagonismo se encuentran la surcoreana Hanwha Ocean y la británica Babcock, ambas con experiencia en construcción y programas navales internacionales.
Kast plantea una planificación naval a largo plazo
Durante su visita a Asenav, Kast destacó la importancia de establecer una planificación para los próximos 5, 10 y 15 años, con el objetivo de dar continuidad a la construcción naval chilena y fortalecer las capacidades industriales del país.
El mandatario planteó que Chile debe incrementar su capacidad para construir embarcaciones y avanzar hacia la consolidación de un polo naval que no solo permita fabricar nuevos buques, sino también prestar servicios de mantenimiento, reparación y apoyo a unidades navales que operen en el sur del continente.
Esta visión busca vincular la modernización de las Fuerzas Armadas con el desarrollo de capacidades industriales nacionales, generando una actividad sostenida que pueda extenderse durante las próximas décadas.
Hanwha Ocean y Babcock, entre las alternativas para las nuevas fragatas
La elección del futuro socio tecnológico será uno de los elementos más relevantes del programa de renovación de la flota de superficie chilena.
Entre las alternativas que han ganado visibilidad se encuentran Hanwha Ocean, uno de los principales constructores navales de Corea del Sur, y Babcock, compañía británica con amplia experiencia en programas de construcción, modernización y sostenimiento de buques de guerra.
La decisión no solamente estará relacionada con el diseño y las capacidades de las futuras fragatas. También será determinante el nivel de transferencia tecnológica, participación de empresas chilenas, formación de personal especializado y desarrollo de infraestructura industrial que pueda incorporarse al programa.
Por ello, el eventual acuerdo podría tener efectos que vayan más allá de la adquisición de los buques y convertirse en un elemento importante para definir la evolución de la industria naval chilena.
Asenav busca ampliar su capacidad industrial
Durante la visita presidencial también se puso en evidencia el potencial de Asenav como uno de los principales actores de la construcción naval chilena.
La empresa cuenta actualmente con aproximadamente 500 trabajadores y, de acuerdo con lo señalado durante la visita, podría alcanzar alrededor de 1.000 empleos cuando opere a plena capacidad.
El crecimiento de esta capacidad industrial permitiría a Chile contar con una base más amplia para participar en futuros programas navales, tanto para sus propias Fuerzas Armadas como para potenciales proyectos destinados a otros operadores de la región.
La disponibilidad de instalaciones, trabajadores especializados y experiencia acumulada constituye además un elemento relevante para desarrollar actividades de mantenimiento y reparación de buques.
Un programa que podría marcar las próximas décadas
La renovación de las fragatas de la Armada de Chile se enmarca así en una visión más amplia de desarrollo de capacidades navales.
Más allá de la plataforma que finalmente sea seleccionada y del socio tecnológico que acompañe el programa, uno de los principales desafíos será conseguir que la construcción de los nuevos buques genere capacidades industriales permanentes en Chile.
La planificación planteada por el Gobierno apunta precisamente a evitar que la construcción naval sea entendida únicamente como proyectos aislados y busca establecer una continuidad que permita mantener empleos, infraestructura, conocimientos técnicos y capacidades de mantenimiento a largo plazo.
En este escenario, la futura selección del socio para las nuevas fragatas podría convertirse en una decisión de importancia estratégica para la Armada de Chile y para el desarrollo de su industria naval, especialmente por el potencial de transferencia tecnológica y participación de la industria nacional que pueda acompañar el proyecto.