La quinta generación en los planes de la Fuerza Aérea de Chile: infraestructura, entrenamiento y planificación a largo plazo

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U.S. Air Force weapons Airmen and crew chiefs assigned to the 4th Aircraft Maintenance Squadron simultaneously rearm and refuel an F-35A Lightning II while its engine remains running during a Hot Integrated Combat Turn (ICT) at Hill Air Force Base, Utah, Oct. 23, 2026. These ongoing certifications will establish the first multi-AOR ICT capability within an ACC F-35 unit. (U.S. Air Force photo by Staff Sgt Zachary Rufus)

La Fuerza Aérea de Chile (FACh) mantiene en su horizonte doctrinario y operativo el análisis de las capacidades que ofrece la aviación de caza de quinta generación, proyectando la eventual transformación de su inventario de combate a largo plazo. No obstante, las autoridades institucionales y del Ministerio de Defensa Nacional han enfatizado de forma reiterada que este escenario constituye una aspiración estratégica de largo alcance y no un programa formalmente confirmado ni un proceso de adquisición en curso inmediato.

La transición hacia una plataforma sigilosa (stealth) de quinta generación implica mucho más que la simple adquisición de células y plantas motrices; exige una profunda reconversión de los cimientos logísticos, la arquitectura de ciberseguridad, los esquemas de adiestramiento sintético y la doctrina de empleo de la fuerza.

El desafío institucional: Educación, infraestructura e integración digital

Durante la ceremonia oficial de cambio de mando institucional, el Comandante en Jefe de la FACh, General del Aire Hugo Rodríguez González, abordó las proyecciones del poder aéreo nacional, remarcando que cualquier avance hacia la quinta generación requerirá un proceso de preparación institucional altamente exigente.

El alto oficial subrayó que dar un salto tecnológico de tal magnitud demanda una planificación integral que abarque la modernización del sistema educativo militar, el desarrollo de infraestructura en tierra adaptada a los requerimientos de absorbancia de radar, la integración digital segura con sensores heterogéneos y la estructuración de un entrenamiento altamente especializado para pilotos y personal de mantenimiento. La absorción de esta tecnología no admite improvisaciones y exige adaptar previamente los entornos operacionales donde operarán los futuros vectores.

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Airmen assigned to the 412th Maintenance Group prepare an F-35A assigned to the 461st Flight Test Squadron for a developmental flight test sortie from Edwards Air Force Base, Calif, November 24, 2025. The F-35 Integrated Test Force includes a team of active duty, government civilian and mission partner contractors working shoulder-to-shoulder to rapidly execute the mission. (Courtesy photo)

Antecedentes de la relación con el F-35 Lightning II en Chile

La discusión sobre la quinta generación en la aviación militar chilena cuenta con una extensa trayectoria de antecedentes y gestiones informativas. Los primeros indicios sobre el eventual interés por el caza de quinta generación Lockheed Martin F-35 Lightning II se remontan al año 2007, cuando ejecutivos de la corporación aeroespacial estadounidense manifestaron públicamente la disposición de la empresa para considerar a Chile como un usuario potencial de la plataforma en el marco de la renovación futura de sus líneas de primera línea.

Con el paso de los años, el relacionamiento y la exposición directa al sistema se consolidaron mediante hitos de diplomacia militar e interoperabilidad:

  • FIDAE 2018: La Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) desplegó por primera vez dos aeronaves F-35A Lightning II en territorio chileno para su presentación estática y aérea en la Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE), permitiendo a los especialistas de la FACh inspeccionar de cerca la arquitectura de la aeronave.

  • Declaraciones industriales en 2021: Lockheed Martin ratificó formalmente su disposición a acompañar y asesorar a la FACh en el caso de que la institución decidiera estructurar un requerimiento de compras orientado a la quinta generación mediante el F-35.

  • Hito de interoperabilidad en FIDAE 2026: En abril de 2026, un avión cisterna Boeing KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de Chile ejecutó con éxito una misión de reabastecimiento de combustible en vuelo (AAR) a cazas F-35A de la USAF durante su travesía hacia Santiago para participar en FIDAE 2026. La maniobra validó la capacidad técnica y los procedimientos estandarizados de la FACh para transferir combustible en el aire a cazas de última generación.

El relevo del F-5 Tigre III y las alternativas en estudio

El debate sobre la incorporación de un nuevo vector de combate cobró mayor dinamismo en septiembre de 2026, cuando el General de Brigada Aérea Milton Zablah reconoció públicamente que el F-35 Lightning II figura dentro de la nómina de alternativas técnicas que la institución analiza para el relevo generacional de la flota de cazas Northrop F-5 Tigre III del Grupo de Aviación N.º 12, con sede en Punta Arenas.

Sin embargo, el alto mando fue enfático al aclarar que el vector estadounidense no representa la única opción bajo evaluación. La institución revisa diversas alternativas del mercado internacional de defensa para garantizar que la solución seleccionada responda a los requerimientos operacionales y presupuestarios del Estado de Chile frente al paulatino retiro de sus cazas ligeros.

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Viabilidad financiera, sostenimiento y decisiones estratégicas

Pese al cúmulo de antecedentes y ejercicios de interoperabilidad con la USAF, el Estado de Chile no ha tomado una decisión definitiva ni ha firmado acuerdos de adquisición para el F-35 ni para otra plataforma de quinta generación. La eventual selección de un sistema de estas características requerirá un riguroso análisis multidisciplinario respecto al costo por hora de vuelo, la sostenibilidad del ciclo de vida a 30 años, la adaptación de las bases aéreas de la FACh y la compatibilidad con la actual flota de F-16 Block 50 y F-16 MLU.

La evolución de estos antecedentes demuestra que la quinta generación forma parte central del debate doctrinario sobre el futuro de la aviación de caza chilena. La materialización final de este ambicioso objetivo dependerá de las definiciones estratégicas de la política de defensa nacional y de la disponibilidad de recursos presupuestarios en las próximas décadas.

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