En un esfuerzo coordinado por neutralizar las «rutas del aire» utilizadas por las organizaciones del crimen organizado transnacional, los Gobiernos de Paraguay y los Estados Unidos formalizaron un hito bilateral en materia de seguridad marítima y aérea. El canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, y el vicesecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, firmaron en Asunción un marco de cooperación bilateral orientado a fortalecer la vigilancia del espacio aéreo soberano y optimizar los protocolos de interceptación de aeronaves civiles sospechosas de estar vinculadas al tráfico ilícito de estupefacientes.
El convenio establece una plataforma de trabajo conjunto basada en el intercambio en tiempo real de datos de radar, inteligencia táctica, imágenes satelitales y asistencia técnica, permitiendo a las Fuerzas Armadas y a las autoridades aeronáuticas paraguayas detectar y dar seguimiento a vuelos irregulares en zonas críticas como el Chaco y la franja fronteriza con Bolivia y Brasil.

Inteligencia, radares y el límite legal con la Ley de Derribo
Uno de los ejes más debatidos en torno al acuerdo radica en su articulación con el marco normativo paraguayo respecto a la protección del espacio aéreo. En Paraguay rige la Ley N.º 6.980, la cual establece un protocolo progresivo de uso de la fuerza ante trazas aéreas no identificadas:
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Fase de Interceptación y Persuasión: Las aeronaves militares deben establecer contacto por radio o señales visuales para exigir la identificación del piloto y ordenar el aterrizaje inmediato en un aeródromo designado.
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Fase de Disparos de Advertencia: De persistir la desobediencia, y previa autorización expresa del comandante de la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP), se autoriza la ejecución de disparos de advertencia con munición trazadora fuera de las partes vitales de la aeronave.
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Fase de Fuerza Letal: Se contempla únicamente bajo circunstancias específicas de agresión o resistencia armada inminente por parte de los ocupantes.
Es fundamental precisar que el acuerdo firmado con Estados Unidos no otorga una luz verde automática para el derribo de aviones sospechosos. Históricamente, el Departamento de Estado de EE. UU. y la Administración Federal de Aviación (FAA) han mantenido reservas doctrinarias frente a las normativas de derribo unilateral en la región fundamentándose en el Artículo 3 del Convenio de Aviación Civil Internacional (Convención de Chicago), promoviendo en su lugar la interdicción coordinada, el rastreo hasta el punto de aterrizaje y la captura en tierra por fuerzas policiales.
El programa Cielo Guaraní Soberano y la flota A-29 Super Tucano
La firma del convenio con Washington complementa el ambicioso plan de modernización de la Fuerza Aérea Paraguaya denominado Programa Cielo Guaraní Soberano. En este marco, el Gobierno paraguayo concretó la adquisición de seis aeronaves de ataque ligero y entrenamiento avanzado A-29 Super Tucano, fabricadas por la empresa brasileña Embraer, mediante una inversión superior a los US$ 101 millones.
Los Super Tucano actúan como el brazo ejecutor de este sistema integrado:
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Sensores optrónicos y radar: Equipados con sistemas electroópticos e infrarrojos (EO/IR) FLIR, permiten rastrear vuelos furtivos que navegan a baja cota durante misiones nocturnas.
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Interceptación a baja velocidad: A diferencia de los cazas de reacción supersónicos, la planta turbohélice del A-29 le permite volar a la misma velocidad reducida que las avionetas comerciales (como la línea Cessna o Piper) frecuentemente utilizadas por los cárteles, facilitando el acompañamiento y la comunicación visual.
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Coordinación Multidominio: La efectividad del sistema dependerá de la integración de estos vectores con la red de radares primarios y secundarios en tierra, permitiendo una alerta temprana antes de que los vuelos ilícitos crucen las fronteras nacionales.

Control fronterizo con tecnología PISCES
De manera paralela al acuerdo de interdicción aérea, ambas delegaciones suscribieron un memorándum de entendimiento para fortalecer la seguridad de las fronteras terrestres y los puntos de control migratorio.
Como parte de esta iniciativa, Estados Unidos financiará e implementará el sistema PISCES (Personal Identification Secure Comparison and Evaluation System). Esta plataforma tecnológica de última generación permite la captura y verificación biométrica de viajeros en tiempo real, cotejando datos con bases de datos internacionales sobre crimen organizado y terrorismo.
Impacto geopolítico en la Triple Frontera
La firma de estos instrumentos consolida el posicionamiento de Paraguay como un socio prioritario de Estados Unidos en el Cono Sur para la contención de las redes delictivas transnacionales. Al combinar inteligencia aérea, aviación de combate turbohélice y biometría en pasos fronterizos, Asfura y la administración paraguaya configuran un modelo de cooperación interinstitucional de múltiples capas.
El desafío operativo a partir de ahora consistirá en traducir estos memorándums en protocolos de enlace diarios entre el Centro de Operaciones Aéreas de la FAP, la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) y las agencias federales de los Estados Unidos, garantizando una respuesta ágil ante el dinámico accionar del narcotráfico regional.