El astillero surcoreano Hanwha Ocean busca fortalecer su posición en el futuro programa de renovación de la fuerza submarina de Chile. Su propuesta tiene como eje al submarino convencional Ocean 2000 y contempla una posible asociación industrial de largo plazo con el país.
El astillero surcoreano Hanwha Ocean está reforzando su propuesta para la Armada de Chile, colocando al submarino convencional Ocean 2000 como uno de los principales elementos de su oferta para el futuro programa de renovación de la fuerza submarina chilena.
La compañía presentó recientemente su propuesta durante la Conferencia Internacional de Tecnología de Construcción Naval (ISTC) 2026, realizada en Seúl, bajo el concepto “Diseñando juntos la próxima flota de Chile”.
Más allá de ofrecer una plataforma submarina, Hanwha Ocean plantea establecer una relación de largo plazo con Chile que podría incluir codiseño, construcción conjunta, transferencia tecnológica, capacitación y participación de la industria naval chilena.
Ocean 2000: una propuesta para el mercado de exportación
El Ocean 2000 es presentado por Hanwha Ocean como un submarino convencional de nueva generación con un desplazamiento aproximado de 2.000 toneladas.
El diseño incorpora baterías de iones de litio, arquitectura abierta y una configuración que permitiría integrar diferentes sistemas y tecnologías de acuerdo con los requerimientos del operador.
Hanwha Ocean ha señalado que el Ocean 2000 recoge experiencia tecnológica desarrollada durante el programa KSS-III, particularmente en áreas como propulsión, sensores, sistemas de combate e integración de armas.
Sin embargo, la compañía diferencia ambos conceptos y señala que el Ocean 2000 fue concebido específicamente como una plataforma de exportación, y no como una simple versión reducida de los submarinos KSS-III.
Esta arquitectura también busca facilitar futuras actualizaciones y la incorporación de sistemas seleccionados por el país usuario durante el ciclo de vida del submarino.

Una mayor participación de la industria chilena
Uno de los elementos que diferencia la propuesta surcoreana es la posibilidad de avanzar hacia un esquema de cooperación industrial con Chile.
Hanwha Ocean plantea que el eventual programa podría involucrar a la industria naval chilena, particularmente a ASMAR, mediante actividades relacionadas con construcción, transferencia tecnológica, capacitación y mantenimiento.
La propuesta de codiseño y construcción conjunta permitiría, en caso de concretarse, adaptar determinados elementos del submarino a las necesidades específicas de la Armada de Chile y, al mismo tiempo, desarrollar capacidades industriales nacionales.
Esto supone un enfoque diferente al de una adquisición basada únicamente en la entrega de submarinos terminados.
Chile y el futuro de su fuerza submarina
La propuesta surcoreana llega en un momento en que Chile analiza el futuro de su componente submarino.
La Armada de Chile opera actualmente submarinos Scorpène y unidades de la clase 209/1400L, por lo que la planificación de su reemplazo requiere considerar procesos de largo plazo debido a los tiempos necesarios para definir los requerimientos, seleccionar una plataforma, establecer el contrato, construir las unidades y completar su incorporación operacional.
En este contexto, Hanwha Ocean busca posicionar al Ocean 2000 como una alternativa que combine una plataforma submarina moderna con una asociación industrial de largo plazo.
Una propuesta orientada al Pacífico
La compañía también plantea que el diseño puede adaptarse a las características del entorno marítimo chileno.
Chile cuenta con una extensa fachada sobre el océano Pacífico, grandes distancias de operación y una amplia zona económica exclusiva. Estas condiciones hacen que la autonomía, el sigilo y la capacidad de permanencia sean factores relevantes para cualquier futuro sistema submarino destinado a la Armada.
El Ocean 2000 busca responder a este tipo de requerimientos mediante una plataforma que, de acuerdo con Hanwha Ocean, combina autonomía, discreción acústica, capacidad de combate, inteligencia y posibilidades de crecimiento tecnológico.

La competencia por el futuro submarino chileno
Hanwha Ocean no es el único fabricante que observa el mercado chileno. Empresas de diferentes países han mostrado interés en el eventual proceso de renovación de la fuerza submarina.
Entre las alternativas también se encuentra la sueca Saab, que ha presentado el submarino A26 como una posible solución para Chile.
A medida que Santiago avance en la definición de sus necesidades y requerimientos, podrían aparecer nuevas propuestas de fabricantes interesados en participar en el programa.
Por ahora, la iniciativa de Hanwha Ocean representa una propuesta industrial y tecnológica, y no una decisión de adquisición por parte de Chile.
El elemento central de la oferta surcoreana es precisamente la posibilidad de ir más allá de la venta de submarinos y establecer una asociación de largo plazo, con participación de la industria chilena en el desarrollo, construcción, mantenimiento y evolución de la futura plataforma submarina.
Fuente: Lautaro, periodista especializado en defensa de Chile.